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El hada Lejana


Para Enrique Pérez Díaz
y su Hada Lejanía

Muy lejos del viento,
muy lejos del agua
hilaba recuerdos
el hada lejana.

En tela de tiempo
de anhelo y distancia
con sueños y penas
el hada bordaba.

Cerca del desierto
y cerca de la sed
cercada de luna
de sombra y clavel.

Estaba tan lejos
tan cerca de nada.
Estaba tan sola
de noche y mañana...

Bordaba deseos,
también esperanzas
caminos, veleros
retornos, ventanas.

Y borda que borda
el hada lejana
con hilos de oro
y aguja de plata

bordó que soñaba
con toda su alma
muy cerca del viento
muy cerca del agua.









Destino y Origen


Destino y Origen
no se conocían.
Él nació en el norte.
Ella al mediodía.

Destino es veleta
de viento cambiante.
Origen en cambio
es firme y constante.

Origen es quieto.
Inquieta es Destino.
Los dos sin embargo
son solo un camino.

Destino es un hada
Origen, un conde
viven en un reino
que no tiene nombre.

Viven en un tiempo
que no puede ser
Viven en un cuento
contado al revés.

Dicen que en las noches
Destino tal vez
sueña con su Origen
que no puede ver.

Y que en las mañanas
Origen también
piensa en su Destino
que quiere volver.

No se encuentran nunca
-que no puede ser-
que un conde y un hada
se quieran querer.






El hada Infinito






El Hada Infinito
en el horizonte
navega en un barco
con remos de norte.

Con mástil de plata
con velas de sur
un mapa de sueño
y un pájaro azul.

Navega Infinito
y pasan las olas
las cuatro estaciones
la noche y la aurora.

Tiene todo el tiempo.
Tiene todo el mar.
Tiene todo el sueño
para navegar.

Tiene la esperanza
de la realidad.
También la tristeza
y felicidad.

Vestida de nubes
tocada de sol
el hada Infinito
es hada de amor.

No se acaban nunca
ni el cielo ni el mar
ni el sol ni las olas
ni el tiempo de amar.



El hada Ayer





El hada Ayer
lo extrañaba tanto
que llevó al Ahora
a ver el pasado.

Le mostró el castillo
y el bosque encantado
la fuente del siempre
y el árbol de antaño.

Ahora asustado
quería regresar
al hoy o al mañana
para no olvidar.

Pero en ese instante
de nunca jamás
un pájaro de oro
se puso a cantar.

Ayer y el Ahora
se dieron un beso
y se separaron
por orden del Tiempo.

A su gran castillo
este gran señor
al hada Ayer
airado llamó.

-¿Cómo se te ocurre
alterar el tiempo
traer a tu Ahora
soltar los recuerdos?

-Sin mi bello Ahora
-dijo el hada Ayer-
todo este pasado
se moría de sed.

-Pero así es el mundo,
dijo el Tiempo cruel.
-¿Qué no lo sabías
cuando te llamé?

-Yo sí lo sabía
-dijo el hada Ayer-
pero sin mi Ahora
ya ni el mundo es.


El hada de Otoño




El hada de Otoño
despertó temprano:
escuchó una hoja
caer en su patio.

Se vistió de luz,
arregló su armario
sacudió tres fresnos
y siete castaños.

Escribió unas cartas
a las mariposas:
Si no vuelan pronto
no tendremos rosas.

Fue a tocar la puerta
de las azucenas:
 estaban dormidas
después de la fiesta.

Todas despidieron
al hada Verano
que había trabajado
como nunca ese año.

El hada de Otoño
le dio un par de besos
la llevó a la puerta
le puso el sombrero.

Dio un largo suspiro
y se fue el verano
dejando un poema
y un ramo de nardos.