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Era un dragón blanco




Era un dragón blanco
con alas de plata
con uñas de cobre
y lengua escarlata.

Vivía en una cueva,
guardaba un tesoro:
era un solitario
rodeado de oro.

Un día un caballero
al bosque llegó.
Buscaba el tesoro
del blanco dragón.

Al verlo en la cueva
la espada sacó
y quiso clavarla
en su corazón.

Mas el dragón blanco
levantando el vuelo
le dejó el tesoro
a aquel caballero.

Yo ya estoy cansado
de cuidar el oro,
de ser solitario
¡es tuyo el tesoro!

Y aquel dragón blanco
de alas de plata
de uñas de cobre
y lengua escarlata

se marchó volando
en busca de amor,
por cielos azules
y el cuento acabó.

María García Esperón





El hada Ayer





El hada Ayer
lo extrañaba tanto
que llevó al Ahora
a ver el pasado.

Le mostró el castillo
y el bosque encantado
la fuente del siempre
y el árbol de antaño.

Ahora asustado
quería regresar
al hoy o al mañana
para no olvidar.

Pero en ese instante
de nunca jamás
un pájaro de oro
se puso a cantar.

Ayer y el Ahora
se dieron un beso
y se separaron
por orden del Tiempo.

A su gran castillo
este gran señor
al hada Ayer
airado llamó.

-¿Cómo se te ocurre
alterar el tiempo
traer a tu Ahora
soltar los recuerdos?

-Sin mi bello Ahora
-dijo el hada Ayer-
todo este pasado
se moría de sed.

-Pero así es el mundo,
dijo el Tiempo cruel.
-¿Qué no lo sabías
cuando te llamé?

-Yo sí lo sabía
-dijo el hada Ayer-
pero sin mi Ahora
ya ni el mundo es.