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El amor ensueño


Agradezco a Luna de Plata la bella mirada que ha puesto a esta voz.


Αν μ' αγαπάς κι είν' όνειρο, ποτέ να μην ξυπνήσω
γιατί με την αγάπη σου ποθώ να ξεψυχήσω.
Canción tradicional griega

De noche yo siempre viajo
donde presiento que estás,
te abrazo, te dejo un beso
y tú me miras soñar.

Esto ha sido tantas veces
que a nadie debe asombrar:
si el amor vive en un sueño
no se quiera despertar.

Soñando sin fin yo sueño
que nunca se ha de acabar
el sueño en que yo te beso
y tú me miras soñar.

Si me amas en este sueño
en este sueño no más
los días y la vida entera
ya no se despertarán.

Y siempre llego a tu sueño
soñando sin despertar
al sueño en que yo te beso
y tú me miras soñar.

Príncipe Silencio



Príncipe Silencio
con alma de luna
deja que yo alcance
tu reino de bruma,

tus torres de niebla
tus ojos de paz
tus lagos azules
tu estrella fugaz.

Príncipe Silencio
si quieres marcharte
monta en un caballo
blanco y anhelante....

Galopa ligero
al menos y al más
al nunca, al mañana
al fue y al será.

Príncipe Silencio
guarda tus palabras
que son los tesoros
que quieren las hadas.

Por tenerte cerca
yo me moriría
contaría las gotas
de la fuente fría

Subiría montañas
cruzaría la mar
Príncipe por siempre
Silencio serás.


Lancé una botella anoche en el mar




Lancé una botella
anoche en el mar
se fue navegando
al nunca jamás.

Le puse una carta,
un verso, un quizás
un sueño imposible
y un despertar.

Lancé una botella
anoche en el mar
quería ver tus ojos
detrás del cristal.

Quería oír tu voz,
tus manos tocar
sentir tu sonrisa
mirarte mirar.


Se fue navegando
segura en su azar
llegó hasta tu playa
la viste pasar.

Leíste la carta,
el verso, el quizás...
soñaste despierto
a orillas del mar.

Lancé una botella
sin nunca jamás:
En esta palabra
te puedo abrazar.




No se puede llorar en el espacio


No se puede llorar
en el espacio.
Las lágrimas no caen
si la gravedad es cero.
Así dijo hoy
un astronauta
que se llama Chris
y es canadiense.
Y yo estaba llorando
precisamente
como dice Chris
que no se puede:
por el todo y la nada
por el nunca y el siempre
por el hoy y el mañana
por el sol y el oriente
por el no es no será
no seremos no fuimos
por haberse perdido
precisamente
sin llorar
-no se puede-
en el espacio.


(C) María García Esperón




Era un dragón blanco




Era un dragón blanco
con alas de plata
con uñas de cobre
y lengua escarlata.

Vivía en una cueva,
guardaba un tesoro:
era un solitario
rodeado de oro.

Un día un caballero
al bosque llegó.
Buscaba el tesoro
del blanco dragón.

Al verlo en la cueva
la espada sacó
y quiso clavarla
en su corazón.

Mas el dragón blanco
levantando el vuelo
le dejó el tesoro
a aquel caballero.

Yo ya estoy cansado
de cuidar el oro,
de ser solitario
¡es tuyo el tesoro!

Y aquel dragón blanco
de alas de plata
de uñas de cobre
y lengua escarlata

se marchó volando
en busca de amor,
por cielos azules
y el cuento acabó.

María García Esperón





Destino y Origen

Destino y origen, de María García Esperón from María García Esperón on Vimeo.

Destino y Origen
no se conocían.
Él nació en el norte.
Ella al mediodía.

Destino es veleta
de viento cambiante.
Origen en cambio
es firme y constante.

Origen es quieto.
Inquieta es Destino.
Los dos sin embargo
son solo un camino.

Destino es un hada
Origen, un conde
viven en un reino
que no tiene nombre.

Viven en un tiempo
que no puede ser
Viven en un cuento
contado al revés.

Dicen que en las noches
Destino tal vez
sueña con su Origen
que no puede ver.

Y que en las mañanas
Origen también
piensa en su Destino
que quiere volver.

No se encuentran nunca
-que no puede ser-
que un conde y un hada
se quieran querer.

Un sueño tan siempre


Detrás de tus ojos
se miraba el mar
detrás de las olas
un triste cantar
de sueños perdidos
de nunca y jamás.
detrás de tus ojos
de dulce mirar.

Un barco velero
surcando el azul
ha traído un sueño
del norte hasta el sur,
ha traído un verso
de espuma y de luz
un barco velero
ligero de azul.

Un sueño muy claro
urdido de sol
de olas y viento
de ausencia y canción.
Un sueño tan siempre
tan lleno de sol
tan libre y callado
tan sueño de amor.

(C) María García Esperón

El Príncipe Niebla


Al fin del camino
de sombras del tiempo
envuelto en leyendas
y brumas de sueños
en una montaña
de muchos senderos
el Príncipe Niebla
guardaba su reino.
No tenía castillo
ni trono ni almenas
no tenía vasallos
ni torres ni aldeas.
No tenía tesoros,
ni foso, ni celdas
ni escudo y caballo,
tampoco princesa.
Vivía solitario
en su alta montaña
envuelto en la niebla
de noche y mañana.
Una tarde un día
se encontró una estrella
que estaba dormida
en una azucena.
Era tan hermosa
que el Príncipe Niebla
quiso despertarla
para hablar con ella.
Y quiso llevarla
a vivir con él
aunque bien supiera
que no podía ser.
Pues la luz de estrella
iba a deshacer
su reino de niebla:
todo iba a perder.
La dejó dormida
soñando con él
y bajó despacio
del atardecer.

(C) María García Esperón

La Princesa Viajera




Allá, hace muy lejos,
en cierto castillo
había una princesa
de extraño destino.

Sin estar dormida
todo el día soñaba
sin estar despierta
de noche viajaba.

Cruzaba los mares
los montes, las selvas
desiertos, pantanos
y valles y cuevas.

Buscaba el castillo
de nunca jamás
donde ella sabía
que podría encontrar

el amor perfecto
imposible, ideal
y la fuente de oro
de la claridad.

La brisa tibia
de su suspirar
hacía a las estrellas
despacio temblar.

Viajera viajaba
por la noche fiel
hasta que la Aurora
se ponía de pie.

Cuando despertaba
se ponía a soñar
con cierto castillo
de nunca jamás.

Despierta soñaba
que podía volar
la almena más alta
deseaba alcanzar.

Ahí contemplaba
con felicidad
a su amor perfecto
imposible, ideal.

Y todas las noches
vuelta a comenzar
sin estar despierta
a siempre viajar.

¿Dónde está la puerta?



Para Enrique Pérez Díaz,
en su cumpleaños.

¿Dónde está la puerta
que me haga pasar
al sueño en que un día
te pueda besar?

¿Dónde el ladrillo
que pueda aflojar
el muro que ahora
me hace llorar?

Detrás de los mares
y la oscuridad
detrás del silencio
y la inmensidad

brilla tu mirada
de estrella fugaz
como una promesa
por siempre jamás.









Yo te sigo, te imagino



Yo te sigo, te imagino
yo te escucho en el silencio
yo me escapo al infinito
cuando siento que estás lejos.

Y camino en las estrellas
que son fuente del deseo
y en la noche más oscura
brilla la luz del recuerdo.

Porque todo es un principio
y un final, perfecto anillo:
descubrirte es recordarte
terminar es el inicio.

Sumergirse en las alturas
elevarse en el abismo
comprender de qué manera
está tan lleno el vacío

cómo acaricia el dolor
cómo se cumplen los signos
cómo al volverse uno ciego
puede entender el destino.

Yo te sigo por los mapas
que ha trazado el infinito
Si me nombro es por tu nombre
Si te llamo es por el mío.

Y tú acudes tan sincero
silencioso en mis sentidos
que en el árbol de la nada
calla el ave del olvido.

(C) María García Esperón


Más allá


Más allá, al fin del mundo
nuestros sueños se encuentran,
se recuerdan, se miran
y sonríen y se besan.

Más allá de esta tierra
hay un mar de promesa;
ven conmigo a cruzarlo
en un barco de vela.

Más allá estamos juntos
en castillo de arena
en un verso de espuma
de horizonte y espera.

Más allá del olvido,
del no ser, de la ausencia
nuestros sueños se abrazan
y sonríen y recuerdan.

(C) María García Esperón

Cartas


Llegan a veces cartas
 que nos roban el alma
 que nos dejan el cielo
 sembrado de esperanza
 Que nos pintan las nubes
 del color de la calma
 que nos cuentan un cuento
 de ilusión y de magia.
 Que nos ponen un beso
 en los labios del alma
que nos dejan serenos
de futuro y nostalgia.
Que nos dejan sinceros
perfumados de albahaca
de romero y de menta
como sueños del agua.
Son cartas alumbradas
con el sol de mañana
con los rayos tan tiernos
de los dedos del alba.
Palabra para siempre
para siempre mirada
que nos siembra una estrella
en los prados del alma

Es Nochebuena


Es Nochebuena
y en cada estrella
una esperanza
quiero encender.

Tengo ilusiones
tan verdaderas
que en lo imposible
puedo creer.

Es Nochebuena
llena de astros
de aromas verdes,
de pan y miel.

De lejos llegan
magia y deseos
Norte de Oriente
luz y Belén

Tiempo fragante
recién cortado
promesas puras
de amor y ser...

Es Nochebuena
y es para siempre:
esta esperanza
que quiero ser.










Yo pronuncio tu nombre


Penar de amor a la manera de Federico

Para Enrique, gitanísimo cubano.

Yo pronuncio tu nombre
en un halo de luna
y tu nombre me nombra
para siempre en el nunca.

Y yo digo tu nombre
y su música pura.
La noche en silencio
avarienta te oculta.

Y la noche te envuelve
en su manto de espuma:
te ha llevado tan lejos
en un halo de luna...

Te ha llevado tan lejos
que me acerco a la luna
a decirle que vuelva,
que no tengo la culpa.

Que pronuncio tu nombre
en un halo de luna
que tu nombre me nombra
me despierta y se esfuma.

(C) María García Esperón
Música: Heitor Villa-Lobos
MMXI

Somos viajeros de un mismo verso




Somos viajeros de un mismo verso
en el que siempre me encontrarás.
No importa el cuándo, no importa el dónde
el verso solo nos bastará.

Somos viajeros de madrugada
hasta el ocaso y el despertar.
Surcamos sueños, dulces quimeras
la niebla, el humo del más allá.

Somos viajeros con todo el tiempo
para buscarse sin descansar
para inventarse desde la espera
para esperarse sin olvidar...

Y la distancia, ¿qué es la distancia?
para el que viaja desde el jamás
para el que encuentra en un mismo verso
todo el misterio y el ser de amar.


La princesa Anhelo y el Príncipe Esquivo



La Princesa Anhelo
(María García Esperón)

En una montaña
hace mucho tiempo
vivía solitaria
la princesa Anhelo.

Tenía una ventana
hecha de silencio
donde se asomaba
a cantarle al viento.

A zurcir sus penas
a llorar remiendos
a tejer ausencias
a coser recuerdos.

Escribía en las nubes
dibujaba el cielo,
componía una historia
de amor verdadero

hecha de ilusiones
y también de sueños;
de esperanzas puras,
de constancia y tiempo.

Vertía los segundos
que separa el tiempo
en reloj de arena
y de sentimientos.

A palomas blancas
confiaba secretos
mensajes del alma
que volaban lejos...


hasta otra ventana
hecha de silencio
donde cierto príncipe
contemplaba el cielo.

El Príncipe Esquivo
(Enrique Pérez Díaz)

Hasta una ventana
hecha de silencio
donde cierto príncipe
contemplaba el cielo...

...un día llegaron
dos palomas blancas
llevando mensajes,
trayendo el misterio...

Hablaban de amor,
de cuitas y sueños,
contaban la historia
de la princesa Anhelo...

El Príncipe Esquivo,
así le llamaban
suspiró de pena
por la bella lejana...

¿Por qué una montaña,
tan cerca del cielo,
te esconde de todos,
te guarda en secreto?

¿Quién ha dibujado
el camino incierto,
quién tejió de amores
tu gran sentimiento?

¿Por qué este mensaje
mandaste a mi puerta
si mi corazón vacío
ya no tiene respuestas?

Y van las palomas
por el azul del cielo
volando tan alto,
volando tan lejos...

Y allá en la ventana
mientras teje un sueño,
Anhelo siempre espera,
fiel esposa del viento...







(C) Enrique Pérez Díaz y María García Esperón
Voz: María García Esperón
Música: Yanni
MMXI

El hada Lejana


Para Enrique Pérez Díaz
y su Hada Lejanía

Muy lejos del viento,
muy lejos del agua
hilaba recuerdos
el hada lejana.

En tela de tiempo
de anhelo y distancia
con sueños y penas
el hada bordaba.

Cerca del desierto
y cerca de la sed
cercada de luna
de sombra y clavel.

Estaba tan lejos
tan cerca de nada.
Estaba tan sola
de noche y mañana...

Bordaba deseos,
también esperanzas
caminos, veleros
retornos, ventanas.

Y borda que borda
el hada lejana
con hilos de oro
y aguja de plata

bordó que soñaba
con toda su alma
muy cerca del viento
muy cerca del agua.









Destino y Origen


Destino y Origen
no se conocían.
Él nació en el norte.
Ella al mediodía.

Destino es veleta
de viento cambiante.
Origen en cambio
es firme y constante.

Origen es quieto.
Inquieta es Destino.
Los dos sin embargo
son solo un camino.

Destino es un hada
Origen, un conde
viven en un reino
que no tiene nombre.

Viven en un tiempo
que no puede ser
Viven en un cuento
contado al revés.

Dicen que en las noches
Destino tal vez
sueña con su Origen
que no puede ver.

Y que en las mañanas
Origen también
piensa en su Destino
que quiere volver.

No se encuentran nunca
-que no puede ser-
que un conde y un hada
se quieran querer.






El hada Infinito






El Hada Infinito
en el horizonte
navega en un barco
con remos de norte.

Con mástil de plata
con velas de sur
un mapa de sueño
y un pájaro azul.

Navega Infinito
y pasan las olas
las cuatro estaciones
la noche y la aurora.

Tiene todo el tiempo.
Tiene todo el mar.
Tiene todo el sueño
para navegar.

Tiene la esperanza
de la realidad.
También la tristeza
y felicidad.

Vestida de nubes
tocada de sol
el hada Infinito
es hada de amor.

No se acaban nunca
ni el cielo ni el mar
ni el sol ni las olas
ni el tiempo de amar.